AGENDA DE TRABAJO

La Ruta del Vino de Altura, un producto que expresa la esencia del Valle Calchaquí

El presidente y la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya e Inés Frías Silva, visitaron algunas de las bodegas que integran este recorrido repleto de sabor y cultura ancestral.

12/01/2026


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“Nosotros vamos a acompañar a todos, con asesorías, materiales que mejoren la experiencia y la llegada de turistas y apoyo financiero a través del Consejo Federal de Inversiones", dijo Amaya

Con el objetivo de fortalecer uno de los productos turísticos más destacados del Valle Calchaquí, el presidente y la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo (ETT), Domingo Amaya e Inés Frías Silva, realizaron un relevamiento en las bodegas que integran la Ruta del Vino de Altura, una propuesta que combina paisajes únicos, identidad cultural y vinos de calidad reconocidos a nivel nacional e internacional.

La recorrida permitió conocer en profundidad los diferenciales de cada establecimiento, tomar conocimiento del flujo de visitantes que recibe el producto y coordinar acciones conjuntas de difusión y mejora de los servicios, en una estrategia orientada a consolidar la experiencia enoturística y potenciar su proyección.

Acompañaron a las autoridades del ETT la subdirectora de Desarrollo Turístico, Julia Figueroa; la referente de la Ruta del Vino de Altura, Ana Cristina Nores; y María Díaz Ricci, del Departamento de Contenidos Gráficos y Audiovisuales, quienes participaron del trabajo técnico y del relevamiento comunicacional.

“Nosotros vamos a acompañar a todos, con asesorías, materiales que mejoren la experiencia y la llegada de turistas y apoyo financiero a través del Consejo Federal de Inversiones. Lo más valioso de toda esta ruta temática no es el vino sino toda la experiencia que conlleva visitarlas, esa cercanía con el productor que no se obtiene en ningún otro destino de Argentina”, declaró Amaya. 

En el mismo sentido, la vicepresidenta Inés Frías Silva remarcó que observar y analizar cada rincón de la Ruta del Vino fue un hecho que motiva a seguir mejorando y trayendo nuevas ideas, con el horizonte puesto en convertir a Tucumán en una referencia nacional del enoturismo. “El diferencial es la gente, la forma en la que vende su producto; el orgullo por las raíces, el respeto al vino. Las ganas de trabajar son enormes por parte de cada productor y eso te marca el camino”, concluyó. 

Una ruta variada, rica en experiencias y sabores

El recorrido inició en la Bodega Comunitaria Los Amaicha, un establecimiento emblemático por ser la primera bodega de Latinoamérica administrada por una comunidad originaria y apenas la tercera en todo el mundo; allí el vino se produce en estrecho vínculo con la historia, la tierra y las tradiciones ancestrales. “Tenemos la capacidad de producir hasta 50 mil litros por año, dependiendo de la cantidad de productores que podamos asociar para la compra de la uva, que son siempre productores del valle”, puntualizó el enólogo Gonzalo Bas Nahas, quien agregó que las uvas se fermentan siempre con levaduras nativas, no industriales, presentes en los mismos viñedos, y que permiten obtener un producto especial en aroma y sabor. 

Posteriormente, la comitiva visitó Vertientes Tintas, emprendimiento de la familia Ríos-Pastrana, que se distingue no solo por la excelencia de sus vinos, sino también por ofrecer una experiencia auténtica que acerca al visitante a la forma de vida local, con maridajes de gastronomía típica y rituales de ofrenda a la Pachamama. Actualmente, es la bodega ubicada a mayor altitud dentro de la ruta temática: 2100 mts, donde la uva se expone al sol candente del día y reposa en los vientos frescos de la noche tafinista, lo que acelera su maduración y le otorga un dulzor particular al producto final. “Todos estamos abocados al trabajo de la tierra y el vino; el proceso va desde el cultivo y cuidado de las vides hasta la elaboración misma del vino y su posterior comercialización”, contó Jorgelina Pastrana

Como cierre del primer día de trabajo, Amaya y Frías Silva —ya acompañados por el secretario de Relaciones Institucionales del Gobierno de Tucumán, Raúl Albarracín— recorrieron dos bodegas que aspiran a integrarse formalmente a la Ruta del Vino de Altura: Lazarillo y Fortaleza, ambas con un enorme potencial productivo y turístico. “Tenemos una infraestructura muy importante, con una sala de degustación, una sala de procesos y una vista directa a los viñedos con merenderos; hay internet en toda la zona y prontamente estrenamos una cabaña con capacidad para cuatro personas”, detalló Juliana Montalbán, que administra Lazarillo junto a su pareja Gerardo Santander, chef que invitó a degustar los productos locales que se elaboran en la bodega. “Estamos trabajando malbec, cabernet y un mistela que es, en mi opinión, el producto estrella de la bodega. Además, estamos incursionando en el espumante, tanto secos como dulces”, enumeró.

Albarracín, tras el cierre de la jornada, manifestó que este tipo de acciones profundizan en una necesaria sinergia entre los sectores público y privado, lo que fortalece a quienes decidan arriesgar capital e invertir. “Durante un tiempo vimos cómo Tucumán estuvo postergado en cuanto a su interior profundo, hoy puede difundir sus bellezas naturales, difundir la identidad de sus pueblos y plasmar en obras y servicios una decisión política que es el turismo como motor de crecimiento económico”, enfatizó el secretario gubernamental.

Sabores reconocidos

Durante la segunda jornada, las autoridades visitaron tres bodegas consagradas del circuito, con etiquetas y botellas que han recorrido el país y el mundo, obteniendo galardones por su calidad distintiva: Chico Zossi, Río de Arena, Altos La Ciénaga y Albarrosa. 

“Hemos empezado a utilizar paneles de energía solar que generan 8.000 voltios que alimentan las bombas para el riego de las siete hectáreas de viñedos con los que contamos, es parte de una concepción de cuidado del entorno al tiempo que se produce. Todo lo tratamos de hacer lo más orgánico posible, no solo en energía sino también en la parte cultural del viñedo, porque las uvas son como las personas, si se le agrega demasiado químico su tiempo de vida es menor”, explicó Baltazar Chico Zossi.

Por última, Josefina Carro, de Río de Arena, expresó su agradecimiento por el trabajo del Ente en cuanto a darle “visibilidad y reconocimiento a la Ruta del Vino porque en estos últimos tiempos observamos cómo el caudal de gente que nos visita aumentó y que cada turista viene ya con conocimiento del recorrido y vuelve porque le gusta”. 

Convenio con Santa María

Las autoridades llegaron hasta Santa María, provincia de Catamarca, con el objetivo de profundizar en el tratado macro que suscribió la municipalidad del destino, encabezada por Erica Inga, y el Gobierno de Tucumán que conduce Osvaldo Jaldo, poniendo foco en la creación de un nuevo producto turístico que integre a ambos jurisdicciones. 

La propuesta, denominada Corredor de los Valles Místicos (Calchaquí–Yokavil), plantea un circuito que conecte bodegas productoras de vino y destinos de imponente naturaleza, uniendo territorios a través de la Ruta 307 y fortaleciendo la oferta turística del Norte Argentino.

“Son propuestas que, unidas, conforman un producto del que ambas provincias pueden nutrirse y crecer, especialmente por la cantidad de vuelos que está recibiendo Tucumán y por la fuerza productiva de nuestros bodegueros y los de Catamarca”, expresó Amaya, destacando el valor estratégico de la integración regional para el desarrollo turístico.

El Ente Tucumán Turismo, de esta manera, reafirma su compromiso con el desarrollo del enoturismo como eje estratégico de la oferta provincial, fortaleciendo la Ruta del Vino de Altura como un producto identitario que articula producción, cultura, paisajes y turismo sostenible en el corazón del Valle Calchaquí.

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Este miércoles se llevó a cabo en la Ciudad Sagrada de Quilmes el Taller para el Desarrollo del Enoturismo en Tucumán, una jornada clave para fortalecer la estrategia provincial vinculada al turismo del vino. El encuentro tuvo lugar en uno de los sitios arqueológicos más importantes de Sudamérica, un escenario que permitió contextualizar el valor cultural, patrimonial y territorial que el enoturismo representa para la provincia.

La capacitación reunió a productores, emprendedores turísticos, prestadores de servicios y referentes del sector, y contó con la presencia del presidente del Ente Tucumán Turismo (ETT), Domingo Amaya, la vicepresidenta Inés Frías Silva y el secretario general Marcos Díaz. También participó la referente de la Ruta del Vino en Altura, Ana Cristina Nores, junto a equipos técnicos y especialistas del Ente y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Durante la jornada, los representantes del CFI desarrollaron los principales lineamientos del Plan de Acción para el Desarrollo del Enoturismo, iniciativa nacional que integra formación, diagnóstico territorial y articulación público-privada. Dentro del cronograma, se dedicó un bloque especial a las líneas de créditos vigentes para proyectos vinculados a experiencias enoturísticas, brindando herramientas concretas para la inversión, el crecimiento y la profesionalización del sector.

“Nuestro vino es especial y distinto al de otros puntos turísticos donde se desarrolla este producto; lo diferencia su hacer en altura, la mística de la Ruta 40 y el valor de sus localidades, en astronomía con Ampimpa y en arqueología como esta Ciudad Sagrada de Quilmes en la que nos encontramos junto a los bodegueros para capacitarlos”, afirmó Amaya. “Tucumán fue una de las primeras provincias en adherir a esta iniciativa de CFI y es una muestra más de la línea clara que marca el Gobierno de Tucumán bajo la gestión de Osvaldo Jaldo, de apoyar a los privados para que desarrollan, para que creen y amplíen puestos de trabajo”, contó el titular del ETT. 

Frías Silva resaltó lo significativo de la jornada y destacó cómo la propuesta demostró “que no se necesita una enorme cantidad de dinero para crear una experiencia memorable; desde ese punto, fue muy interesante analizar junto a los propietarios de las distintas bodegas de qué manera podemos avanzar en propuestas que mejoren la visita de todos aquellos que se interesen por este producto”. 

“Nuestro programa de fortalecimiento está inscrito dentro de otro más grande, relacionado a la mejora de todo el sector vitivinícola del país. Tucumán es una de las dieciséis provincias que produce vino y era fundamental traer este taller a la provincia”, dijo Marcela Cardillo, jefa del área de Promoción y Desarrollo de las Industrias Culturales y el Turismo de CFI. “Una de las ideas centrales que queremos bajarles a los bodegueros es que el enoturismo no es un producto de consumo para especialistas o apasionados: hay muchos caminos para acercar una oferta atractiva al turista en general”, manifestó. 

Los asistentes valoraron la jornada

El taller incluyó módulos teóricos y prácticos sobre diseño de experiencias turísticas, identidad territorial, integración del vino con la gastronomía y la cultura, marketing digital, estrategias de comercialización y construcción de productos competitivos. Los participantes trabajaron además en dinámicas grupales orientadas al diseño de microexperiencias enoturísticas basadas en la autenticidad y la narrativa local.

“Tenemos territorio, tenemos capacidad de gestión, tenemos un excelente producto y muchas veces lo que falta es encontrar la forma de monetizar todo eso. Esta jornada nos informa sobre formas de solventar ese problema y además pone en valor la riqueza de nuestro suelo, que en este caso va dentro de una botella”, dijo Horacio Díaz, de la Bodega Comunitaria Los Amaichas. 

En la misma línea se expresó la propietaria de la bodega Luna de Cuarzo, Silvia Gramajo, quien enfatizó que “el torrontés se da de manera inmejorable dentro del Valle Calchaquí; incluso se podría ofrecer la uva para degustación en tiempos de vendimia o antes”. “Nosotros recibimos a nuestros visitantes como si fueron unos amigos que nos visitan en casa; es una experiencia muy satisfactoria porque está ese matiz de amistad, de todo lo que sale del corazón, la solidaridad, es algo que complementa la información sobre el producto que tiene características muy únicas como su amplitud térmica y la cantidad de sol que recibe el viñedo”, detalló la empresaria. 

Por último,Luis Rolando Díaz, de Altos La Ciénaga, examinó la situación de las bodegas que integran la Ruta y celebró el éxito cosechado en el último año, con varios premios internacionales a las etiquetas tucumanas. “No obstante soy consciente que tenemos para crecer mucho más todavía, por nuestra calidad y nuestro potencial; cada cepa que se implanta y adapta al valle resulta en una expresión distintiva de sabor, con excelencia”, resumió. 

Desde el Ente Tucumán Turismo se destacó que este tipo de instancias fortalece la red de actores vinculados al turismo del vino y contribuye a la diversificación de la oferta provincial. Se avanza así en la consolidación de un modelo sostenible, innovador y articulado, capaz de posicionar al enoturismo como un motor de desarrollo económico y cultural en los Valles Calchaquíes y en el conjunto del territorio.

El taller cerró con una síntesis de los principales aportes y con la presentación de los próximos pasos del Plan de Acción, que prevé nuevas instancias de formación, visitas técnicas, trabajo en red y estrategias de posicionamiento a nivel nacional e internacional.

El Valle Calchaquí tucumano se prepara para el Desentierro del Diablo

De la tierra sagrada emerge tras un largo tiempo de espera y desata toda la euforia retenida tras un año de letargo. Es danza, canto, alegría y vino. Es vida, en su más pura expresión. De eso se trata el el Desentierro del Diablo, una de las celebraciones más emblemáticas del calendario cultural del Valle Calchaquí, que se llevará a cabo en su edición XXIV el sábado 14 de febrero en la bodega y estancia Río de Arena, ubicada sobre la Ruta Nacional 40, en el kilómetro 4295.5, en una oportunidad de demostrar que estamos enamorados profundamente de Tucumán.

Encabezaron el lanzamiento realizado en el Ente Tucumán Turismo (ETT) la vicepresidenta de la institución, Inés Frías Silva; la administradora de la bodega Río de Arena, Josefina Carro; la presidenta de la Cámara de Hoteles y Afines Destino Tafí del Valle, Fernanda Salguero, y la encargada de la Ruta del Vino de Altura del ETT, Ana Cristina Nores.  

La ceremonia forma parte de los festejos tradicionales de Carnaval y se distingue por su profundo contenido simbólico, ancestral y comunitario. Cada año, el Desentierro marca el inicio formal del Carnaval en el Valle, convocando a vecinos y visitantes en una jornada colmada de color, música, rituales y alegría colectiva.

“Se mezcla por un lado la tradición del vino tucumano, que cada vez se afianza más, y por otro la cultura del Valle Calchaquí, los saberes de nuestra tierra, todo en el marco de un evento para toda la familia, una verdadera experiencia turística”, dijo Frías Silva. La vicepresidenta dijo que el encuentro representa un imperdible de estas fechas por la riqueza gastronómica “conjugada con todo el folklore, el baile, y el entorno”. 

Las actividades comienzan desde el mediodía con un homenaje a la Madre Tierra, en agradecimiento por todo lo que brinda: la fertilidad, los alimentos y el sustento de la comunidad. Luego se realiza el acto central, cuando se descubre la piedra dejada el año anterior y se procede al desentierro del diablo, que tras pasar doce meses bajo tierra vuelve a la superficie para dar inicio a la celebración carnavalera.

“Antes del desentierro tenemos un almuerzo con productos regionales, cuando se abre el carnaval la fiesta comienza y la gente disfruta en plenitud. La idea de esta celebración es dejar atrás cualquier preocupación y dejarse absorber por esta fiesta que conecta con el valle”, apuntó Carro, quien recibió del Ente la declaratoria de interés turístico. 

La figura del diablo, lejos de representar el mal, simboliza en esta tradición la picardía, la libertad, el desenfreno festivo y la conexión con la tierra y los ciclos naturales. Su salida marca días de baile, brindis y festejo compartido, en un clima de profundo sentido cultural y pertenencia. “Mi padre inició con esto, invitando a familia y amigos. Día a día se fueron sumando más concurrentes y hoy es un legado que llevamos con orgullo, por lo que representa el evento pero también por su recuerdo”, contó con emoción la administradora de la bodega anfitriona. 

Frías Silva resaltó la importancia de acompañar y visibilizar estas manifestaciones que fortalecen la identidad local y consolidan al Valle Calchaquí tucumano como un destino donde la cultura viva es parte esencial de la experiencia turística. “El Desentierro del Diablo invita a vivir el Carnaval desde sus raíces más auténticas, en un entorno natural incomparable y con el espíritu comunitario que distingue al norte argentino”, concluyó.

Todo listo para que Colalao del Valle viva la Fiesta de la Vendimia

Tucumán está listo para celebrar la Fiesta de la Vendimia, que se realizará el sábado 7 de marzo, desde las 16 y hasta la medianoche, en la Plaza Miguel Critto de Colalao del Valle, con una propuesta única y especial que reunirá en una sola celebración a las bodegas del Valle Calchaquí.

El lanzamiento oficial se llevó a cabo en el Ente Tucumán Turismo (ETT) y estuvo encabezado por el presidente del organismo, Domingo Amaya; la vicepresidenta, Inés Frías Silva; el secretario de Relaciones Institucionales, Raúl Albarracín; el presidente de la Comisión de Turismo de la Honorable Legislatura, Francisco Serra; el vicepresidente del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), Juan Casañas; y Josefina Carro, en representación de la Cámara de Bodegas y Viñedos de Tucumán. 

La edición 2026 se enmarca en la promoción de la Ruta del Vino de Altura como producto turístico estratégico de la provincia, una propuesta que pone en valor el trabajo de las bodegas de los Valles Calchaquíes y la identidad vitivinícola del territorio. En esta oportunidad, las bodegas de Colalao del Valle y zonas aledañas celebrarán la Vendimia de manera conjunta, consolidando una gran fiesta provincial del vino tucumano pensada para el encuentro entre productores, vecinos y visitantes.

“El vino tucumano es único y con esto no queremos decir que somos los mejores, solo que somos distintos, y esa experiencia es la que invitamos a disfrutar en el marco del evento”, dijo Amaya. “En cada feria internacional a la que vamos llevamos este producto y lo mostramos con orgullo. Y pasa no solo con el vino, sino con todo lo que Tucumán produce, porque es una indicación del gobernador Osvaldo Jaldo: poner a Tucumán primero siempre, en su paisaje, su comercio y su industria”, apuntó el titular del Ente.

“Desde el Ente apoyamos con todo nuestro esfuerzo porque es un horizonte de la gestión que llevamos adelante: que los tucumanos se convenzan de que el turismo es una alternativa o valor agregado que les otorga un plus a sus productos. En el caso del vino, más allá de la calidad de la bebida, elaborada a más de 2000 metros de altura, hay una apuesta enorme de los privados por convertir su consumo en una experiencia”, explicó Frías Silva, quien además informó que lo recaudado en consumición será destinado para la reparación de la cúpula de la iglesia de la localidad.

Un vino con carácter

La Vendimia constituye una de las expresiones culturales más representativas del valle y, en Colalao, adquiere un significado especial por su vínculo con la producción local, la identidad comunitaria y el entorno natural que caracteriza a la región. La celebración busca reconocer el trabajo de quienes sostienen la actividad vitivinícola en los Valles y promover la creciente proyección del vino tucumano.

“Hay una variedad enorme de vinos y al mismo tiempo una variedad de bodegas, cada una cuenta a través de sus etiquetas una historia diferente que se puede percibir en aroma y gusto. El vino tucumano tiene esa particularidad: su sabor es único pero también es única la relación que se establece entre quien nos visita y los productores, porque somos nosotros quienes estamos al frente de cada establecimiento, recibiendo al turista”, manifestó Carro, propietaria de Río de Arena. 

Mucho vino, sí, pero más que eso

Durante la jornada, el público podrá disfrutar de degustaciones de vinos locales, venta de productos regionales, un paseo por los stands de la Ruta del Artesano del Valle Calchaquí, propuestas gastronómicas típicas y una destacada grilla artística con figuras de proyección nacional. Asimismo, se desarrollarán actividades vinculadas a la producción del vino que permitirán conocer de cerca el proceso vitivinícola y la identidad cultural de los Valles Calchaquíes.

La Fiesta Provincial de la Vendimia se presenta así como una oportunidad para descubrir Colalao del Valle a través de sus sabores, su música y su gente, reafirmando el crecimiento de la cultura del vino como parte de la identidad turística de Tucumán y sumando una propuesta de alto impacto al calendario de eventos de la temporada de verano en el norte argentino.

El queso de Tafí del Valle obtuvo la Indicación Geográfica: emblema turístico e identidad tucumana

Resguardado por las verdes elevaciones del Valle de Tafí, existe un sabor que a cada bocado cuenta una historia y que, a partir de hoy, se encuentra protegido en su autenticidad. El Queso de Tafí del Valle acaba de dar un paso histórico: recibió la Indicación Geográfica (IG) tras la aprobación de la Comisión Nacional Asesora de Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen, convirtiéndose en el primer producto lácteo de la Argentina en alcanzar este reconocimiento.

La distinción no es menor. Coloca al queso tafinisto en un selecto mapa de alimentos con identidad territorial, junto a productos emblemáticos como el salame de Tandil, el aceite de oliva mendocino y el cordero patagónico, entre otros. Pero, sobre todo, confirma algo que en Tucumán se sabe desde siempre y es que este queso es verdaderamente irrepetible.

El logro es fruto de más de 15 años de trabajo articulado entre el Gobierno Provincial, el Gobierno Nacional y los productores locales, quienes impulsaron la necesidad de proteger el nombre del producto y de visibilizar aquello que lo hace único: una combinación de condiciones naturales y saberes productivos que no pueden trasladarse a ningún otro lugar.

En Tafí del Valle, a más de 1.800 metros sobre el nivel del mar, el queso nace en un entorno donde todo influye. El clima templado de altura, la amplitud térmica y los pastizales naturales configuran una materia prima singular. La alimentación del ganado, basada en esas pasturas, aporta características específicas a la leche, que luego se traducen en sabores, aromas y texturas distintivas.

A ese entorno se suma el factor humano. Las técnicas de elaboración, transmitidas de generación en generación, conviven con mejoras incorporadas a lo largo del tiempo, dando como resultado un producto que es tradición viva y evolución constante.

La IG no solo protege el nombre Queso de Tafí del Valle frente a imitaciones, sino que garantiza su autenticidad, refuerza su vínculo con el territorio y abre nuevas oportunidades para su posicionamiento en mercados más exigentes, promoviendo el desarrollo local y el agregado de valor en origen.

Ícono turístico

Pero para comprender verdaderamente su esencia, hay que viajar en el tiempo. Hasta 1585, cuando los jesuitas llegaron a la Gobernación del Tucumán. Además de su misión evangelizadora, introdujeron prácticas agrícolas y ganaderas, entre ellas la producción de quesos tipo manchego. Desde entonces, la tradición no se detuvo: se adaptó, se transformó y echó raíces profundas en los Valles Calchaquíes.

Hoy, ese legado se celebra también en la Fiesta Nacional del Queso, uno de los eventos más convocantes del verano tucumano, donde la cultura, la música y la producción se entrelazan en torno a este símbolo gastronómico.

“Tafí del Valle es un destino que todos deberían visitar al menos una vez en la vida. no solo tiene paisajes inigualables, también una variedad de productos turísticos increíbles como la Ruta del Vino de Altura, la Ruta del Artesano, un moderno Museo Jesuítico que relata la historia del valle y, ahora, este queso que solo puede disfrutarse en su máxima expresión visitándolo”, expresó el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya.

Tucumán celebra un hito que no solo impacta en la faz productiva y turística de la provincia, sino que llega hasta el corazón y lo colma de orgullo.