ALEGRÍA
El Valle Calchaquí tucumano se prepara para el Desentierro del Diablo
La festividad, que tendrá lugar este sábado en la bodega Río de Arena, marca el inicio de las actividades de Carnaval.
11/02/2026
De la tierra sagrada emerge tras un largo tiempo de espera y desata toda la euforia retenida tras un año de letargo. Es danza, canto, alegría y vino. Es vida, en su más pura expresión. De eso se trata el el Desentierro del Diablo, una de las celebraciones más emblemáticas del calendario cultural del Valle Calchaquí, que se llevará a cabo en su edición XXIV el sábado 14 de febrero en la bodega y estancia Río de Arena, ubicada sobre la Ruta Nacional 40, en el kilómetro 4295.5, en una oportunidad de demostrar que estamos enamorados profundamente de Tucumán.
Encabezaron el lanzamiento realizado en el Ente Tucumán Turismo (ETT) la vicepresidenta de la institución, Inés Frías Silva; la administradora de la bodega Río de Arena, Josefina Carro; la presidenta de la Cámara de Hoteles y Afines Destino Tafí del Valle, Fernanda Salguero, y la encargada de la Ruta del Vino de Altura del ETT, Ana Cristina Nores.
La ceremonia forma parte de los festejos tradicionales de Carnaval y se distingue por su profundo contenido simbólico, ancestral y comunitario. Cada año, el Desentierro marca el inicio formal del Carnaval en el Valle, convocando a vecinos y visitantes en una jornada colmada de color, música, rituales y alegría colectiva.
“Se mezcla por un lado la tradición del vino tucumano, que cada vez se afianza más, y por otro la cultura del Valle Calchaquí, los saberes de nuestra tierra, todo en el marco de un evento para toda la familia, una verdadera experiencia turística”, dijo Frías Silva. La vicepresidenta dijo que el encuentro representa un imperdible de estas fechas por la riqueza gastronómica “conjugada con todo el folklore, el baile, y el entorno”.
Las actividades comienzan desde el mediodía con un homenaje a la Madre Tierra, en agradecimiento por todo lo que brinda: la fertilidad, los alimentos y el sustento de la comunidad. Luego se realiza el acto central, cuando se descubre la piedra dejada el año anterior y se procede al desentierro del diablo, que tras pasar doce meses bajo tierra vuelve a la superficie para dar inicio a la celebración carnavalera.
“Antes del desentierro tenemos un almuerzo con productos regionales, cuando se abre el carnaval la fiesta comienza y la gente disfruta en plenitud. La idea de esta celebración es dejar atrás cualquier preocupación y dejarse absorber por esta fiesta que conecta con el valle”, apuntó Carro, quien recibió del Ente la declaratoria de interés turístico.
La figura del diablo, lejos de representar el mal, simboliza en esta tradición la picardía, la libertad, el desenfreno festivo y la conexión con la tierra y los ciclos naturales. Su salida marca días de baile, brindis y festejo compartido, en un clima de profundo sentido cultural y pertenencia. “Mi padre inició con esto, invitando a familia y amigos. Día a día se fueron sumando más concurrentes y hoy es un legado que llevamos con orgullo, por lo que representa el evento pero también por su recuerdo”, contó con emoción la administradora de la bodega anfitriona.
Frías Silva resaltó la importancia de acompañar y visibilizar estas manifestaciones que fortalecen la identidad local y consolidan al Valle Calchaquí tucumano como un destino donde la cultura viva es parte esencial de la experiencia turística. “El Desentierro del Diablo invita a vivir el Carnaval desde sus raíces más auténticas, en un entorno natural incomparable y con el espíritu comunitario que distingue al norte argentino”, concluyó.